El sentido común (en los Recursos Humanos), el menos común de los sentidos

La gestión del talento supone trabajar y tratar temas que parecen escaparse de nuestras manos. Muchas veces, sucede que dejamos que estos temas evolucionen a su antojo a la espera de que se solucionen y tomen el mejor camino por sí solos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estas situaciones terminan desembocando en realidades más complejas y más difíciles de gestionar.

Finalmente, se impone la Ley de Murphy: «Todo lo que puede empeorar, empeorará» y los buenos empleados empiezan a dejar la empresa por ofertas más atractivas, los empleados más conflictivos se quedan en la empresa creando mal ambiente, los resultados se van alcanzando pero gracias al “ordeno” y “mando”… y todo ello provoca una escasez de tiempo útil para pensar estratégicamente en cómo nuestra organización puede crecer.

Por eso, desde HUMANLAB, proponemos un sencillo y práctico sistema de recursos humanos, económico y de fácil aplicación: La gestión de lo obvio o La gestión del sentido común.

He aquí algunas aplicaciones muy concretas:

1. Si el planteamiento es despedir a un empleado en la empresa, primero márcale pautas de trabajo, comunícale los resultados que ha obtenido y lo que se espera de él, avísale y justifícale la situación. Si aún con todo no funciona, y se decide tomar la decisión, comunícaselo a él el primero.

2. Si se van a reorganizar funciones, y esto supone quitar tareas a una persona del equipo, házselo saber, comunícale los motivos, pregúntale qué opina, pero sobre todo, cuéntaselo antes de que se entere por el nuevo responsable de sus tareas.

3. Si has percibido una falta de apoyo por parte del equipo, espera el momento más adecuado y comunícalo. No te dejes llevar por tu estado más emocional y de más tensión, pero tampoco te calles esperando olvidar lo ocurrido y que todo mejore, cuando en el fondo sigues pensando que el equipo no tiene implicación. Habla con ellos de hechos concretos, diles lo que esperas de una forma clara. Pon ejemplos si es necesario y escucha su opinión sobre lo que les planteas. Recoge también sus sugerencias y opta por realizar cambios si es necesario. 

… Podríamos seguir poniendo una serie de ejemplos afines pero, por no condicionar, mejor os dejamos unos extractos de un texto que habla sobre el sentido común. A ver si esto os da ideas sobre cómo gestionar situaciones, desde el punto de vista de los recursos humanos, que pueden estar ocurriendo en vuestra organización:

Si prometió, cumpla.

Si no sabe, no opine.

Si opinó, hágase cargo.

Si no sabe arreglar, busque a quien sepa.

Si no sabe hacerlo mejor, no critique.

Si no puede ayudar, no moleste.

Si ofendió, discúlpese.

Si ignora qué decir, cállese.

Si le sirve, trátelo con cariño.

Si le molesta a usted, no permita que afecte a otros.

Si puede ser amable, séalo. Siempre se puede.

Si puede ser agradecido, séalo. Siempre se puede, también.

En definitiva, si puede y hace bien, hágalo.

Sencillo, ¿no? Desde aquí os proponemos poner en marcha este sistema, mantenerlo durante un mes y, una vez pasado este tiempo, observar si se ha producido algún cambio. ¿Ha mejorado el clima de trabajo,… la satisfacción de los empleados… y los resultados propuestos?

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